Quien Soy
Soy Andrea Ares, oriunda de Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Licenciada en Psicología y Reikista, que hace casi treinta y cinco años elegí asentarme y ejercer mi profesión en una pequeña ciudad del sudoeste de Buenos Aires, República Argentina, próxima a la desaparecida Villa Epecuén, bajo las aguas del Lago que alguna vez (año 1.992) también amenazaría con arrasarla. Hablamos de Carhué, una comunidad sobreviviente que supo ponerse de pie, andar y batallar para que la mano del hombre no transformara una fuente de sanación, de vida, como es el Lago por sus propiedades, en una trampa mortal.
Mi historia
Y fue aquí, a orillas de este maravilloso Lago, y su horizonte, donde desperté a conciencia, vía el recurso de la contemplación y la meditación, y me adentré progresivamente a la fuente energética inagotable del universo del que somos parte. Y fue aquí, a orillas de este mismo Lago donde anclé por primera vez energía cósmica en gráfico. Transitaba un momento complejo, convulsionado, de mucha incertidumbre y necesidad de tomar decisiones decisivas para mi vida. La desarmonía, el desequilibrio, la confusión, la oscuridad gobernaban mi estado, más allá de mi voluntad. No eran tiempos sencillos, pero la convicción de que todo puede ser transformado y superado, más la perseverancia y una actitud esperanzadora hacía que una y otra vez me sentara a orillas del Lago, perdiera mi mirada en el horizonte y pidiera al Universo mismo fortaleza y claridad.
Y un día, en un amanecer nublado y frío algo diferente pasó. Me incorporé, tomé un elemento que la misma naturaleza me proporcionó y comencé a “dibujar”. Cuando terminé no pude no sorprenderme, lo que tenía ante mí era un gráfico, intelectualmente no entendible, pero que transmitía una vibración reconfortante, aliviadora, expansiva. Y fue a partir de allí, que comencé a graficar, una y otra vez, sintiendo que se expresaban cobrando vida a través de mí, que yo no era más que un instrumento facilitador, y que al mismo tiempo todo ese estado general complejo, convulsionado, de mucha incertidumbre cedía, y recuperaba a través de su contemplación y en estado de Meditación, el equilibrio, la armonía, la claridad que venían siéndome esquivas.
A partir de allí, comencé mi propio camino al último despertar, mucha lectura, estudio, aprendizaje de nuevos recursos como técnicas de respiración por ejemplo, e importantes tiempos de meditación; todo lo cual en su conjunto me fue enriqueciendo e instrumentando y permitiendo que apreciara todo el potencial que este recurso tenía y podía posibilitar. Así es como nace el Lenguaje Vibracional.
Demasiado regalo del universo como para no ser compartido, como para no acercarlo y ponerlo a disposición de otros.
Siendo muy joven, descubrí y elegí una profesión que es en esencia de servicio, y lo que siempre más disfruté de ella era la posibilidad de acompañar a otro ser en la búsqueda del sentido de su existencia y la posibilidad de no sólo no padecer sino lograr un estado de bienestar integral.
Hoy, muchos años después, descubro y elijo un nuevo recurso no excluyente, válido en sí mismo, de apertura hacia nuevas dimensiones y posibilitador de sanación, donde la recuperación del equilibrio y armonía mente-cuerpo- alma es posible.
Hoy, muchos años después, una vez más elijo el camino del servicio, ser yo misma un instrumento, De ahí la decisión de acercar y poner a disposición lo que se me ha dado y que son en esencia herramientas para la Meditación, y esto desde la Luz, el Amor, en Humildad y Austeridad.
AMA