Érase una vez dos agricultores que, camino al mercado, se pararon en el puesto del viejo vendedor de semillas sorprendidos por unas que nunca habían visto antes.
— Mercader, ¿qué semillas son estas? —preguntó uno de ellos.
— Son semillas de bambú y son muy especiales —contestó el mercader.
— ¿Y por qué son tan especiales? — indagó el otro.
— Es difícil de explicar. Llévenlas y luego ya verán ustedes mismos. Además, sólo necesitan agua y abono – les respondió.
Los dos agricultores, curiosos e intrigados, decidieron llevarse un puñado cada uno. ¿Cuál sería el secreto que escondían? ¿En qué se convertirían?
Una vez en sus tierras, los agricultores las plantaron y siguiendo las indicaciones del mercader, empezaron a regarlas y a abonarlas con dedicación. Pero pasaban los días, las semanas y los meses y, mientras las demás semillas ya habían crecido ( y sus plantas dado sus frutos ), las de bambú no germinaban, no pasaba nada.
Entonces, uno de los agricultores, muy enfadado de estar trabajando en vano, le dijo al otro:
— Aquel viejo mercader nos engañó. ¡De estas semillas jamás saldrá nada!.
Y entonces, preso de la rabia, decidió dejar de cuidarlas. Aún así, y aunque tampoco daba saltos de alegría, su amigo decidió que seguiría regando y abonando las semillas como un último acto de fe y porque, al estar dentro de su rutina, no le costaba mayores sacrificios.
Siguieron pasando los meses. Y luego un año entero. Y dos. y tres… Hasta siete — sí, siete — cuando entonces, sucedió la magia y, en sólo seis semanas, el bambú creció, creció y creció… hasta los 30 metros. ¿Cómo era posible que tardara siete años en germinar y que en sólo seis semanas pudiera alcanzar ese gran tamaño? ¿Era eso viable?
Pues claro que no. En realidad, las semillas necesitaron siete años y seis semanas. En los siete primeros años, el bambú tuvo que generar un sistema de raíces complejo y necesario para luego poder crecer de una forma tan rápida. No estaba inactivo, estaba preparándose.
«No te apresures, valora y respeta tu propio tiempo de preparación»
AMA
